
Sin estremecimientos, cruzó la puerta.. la puerta blindada de pensamientos borrosos y decisiones que chocaban unas con otras y se estrellaban en las costuras rasgadas de su vestido ya de antaño. sus sienes con pliegues que dejaban en claro que ya no relucía como aquellos días, se veian mas ásperas que nunca, sólo se divisaba las gotas de sudor provocadas por el nervio de cruzar o no la puerta. No se atreve, prefiere no salir de ese agujero, algo así como un síndrome ... su amado siempre le decía eso, que no hay peor ciego que el que no quiere ver .. aunque ella todavía no se atrevía a quitar las vendas de los ojos, tonta... ilusa